Les bibliotecàries: Crónicas de vida en tiempos de guerra

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Les bibliotecàries, dietario de la biblioteca popular Pere Vila, recuperado y editado por Editorial Morsa

Organizaban. Catalogaban. Prestaban. Informaban. Ayudaban. Y anotaban la actividad diaria de la biblioteca en un dietario en el que también se colaban sus reflexiones personales. De preocuparse por la falta de usuarios tras la apertura de la biblioteca a sufrir los primeros bombardeos en Barcelona. De notar cómo desaparecían algunos libros a percibir cómo los lectores de la biblioteca se marchaban al frente. A pesar de las dificultades de vivir en tiempos de guerra, ellas seguían trabajando con la voluntad de mantener la biblioteca abierta, al servicio de la ciudadanía.

Después de un proceso de crowdfunding, la editorial Morsa ha publicado este libro que reúne las anotaciones entre 1933 y 1939 de Rosa Sarrado y Concepció Múnera, bibliotecarias de la Biblioteca Popular Pere Vila, un barrio obrero del distrito de Ciutat Vella en Barcelona.  Con ilustraciones de Elisa Pereza y un prólogo que nos sitúa en el período republicano de las bibliotecas populares, el texto no sólo deja constancia del trabajo bibliotecario sino que recupera una parte de nuestra historia a través del testimonio de dos mujeres que registraban minuciosamente todo lo que pasaba a su alrededor.

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Ilustración de Elisa Pereza

Ilustración de Elisa Pereza

Ilustración de Elisa Pereza

La biblioteca se inaugura en 1934, pero ellas ya habían empezado su dietario un año antes con la descripción de los trabajos previos a la apertura. Más tarde su interés se centra en los lectores (y en sus preferencias literarias) que acuden a una biblioteca cada vez más animada:  “Aquest any hem guanyat molts llegidors i podem dir que si no els tenim en quantitat sí en qualitat, i això ja ens anima” (22-12-1935), en un ambiente en el que abundan los alumnos de la escuela contigua pero escasean las mujeres: “Han vingut 27 dones ho anotem perquè és un número extraordinari” (31-10-1935).

“Quan la biblioteca ja es va fent popular” estalla la guerra que rompe la paz de la sala de lectura a pesar del empeño de las trabajadoras por mantener la normalidad. Entonces dejarán constancia de la marcha de muchos lectores para combatir en el frente al mismo tiempo que las bombas que caen sobre la ciudad: “Bombardeig. Quin dia deixarem de posar aquesta paraula” (18-1-38). Con la derrota final, hay un cambio radical en las anotaciones.  Desaparece una época de libertad, se impone la censura y la exaltación de los principios nacionalcatólicos: “Hoy hemos tenido 38 lectores adultos. La mayoría de ellos se despiden saludando brazo en alto” (6-12-1939, Año de la Victoria).

Los libros como instrumentos de transformación social

Imagen de la biblioteca Pere Vila

Biblioteca Pere Vila | Fotografía: Jordi Puig/Pere Vivas

La biblioteca Pere Vila formaba parte de una red de bibliotecas populares que acercaban los libros a quienes tenían menos oportunidades de acceso a la lectura. Que los libros como vehículos de transmisión de conocimientos pudieran llegar a todos los rincones se inspiraba en el espíritu republicano de regeneración que concebía la educación y la cultura como herramientas para cambiar las condiciones de vida de la población.

En esa política de facilitar el acceso a la lectura de personas de todas las clases sociales y de todas las edades – con un cuidado especial en la infancia – los planes de bibliotecas tenían un peso decisivo. Si hasta entonces las bibliotecas se orientaban a la conservación, el estudio y la investigación, la creación de bibliotecas populares se integraba en un proyecto innovador de promoción de la lectura que respondiera a las necesidades de la ciudadanía. Para ello se preveía ubicarlas en edificios de nueva construcción, seleccionar un catálogo de títulos de acceso libre con un servicio de préstamo, crear secciones dedicadas a la infancia y destinar salas a actividades culturales o sociales.

Bibliobús del Servei de Biblioteques del Front. Arxiu Biblioteca de Catalunya

Bibliobús del Servei de Biblioteques del Front| Arxiu Biblioteca de Catalunya

En Catalunya, la Xarxa de Biblioteques Populars era uno de los pilares del sistema bibliotecario impulsado por la Mancomunitat, en el que Jordi Rubió i Balaguer -al que se cita en varias entradas del dietario- jugó un papel fundamental como coordinador y organizador de ese movimiento. Otra de las bases era la Escola Superior de Bibliotecàries, creada en 1915 para la formación laboral del personal femenino, porque se consideraba que las mujeres eran las más aptas para trabajar en las bibliotecas populares. Y si en Barcelona estos espacios seguían abiertos durante la guerra, los libros también llegaban al frente republicano a través de 2 servicios de lectura: el Servei de Biblioteques del Front y el Bibliobús, que pretendían llevar los libros a los combatientes del frente y a los pacientes en los hospitales.

Libros para todos sin importar las dificultades.

 

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