El caso Rocío: la memoria prohibida en la Transición

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Imagen de la ermita del Rocío de Almonte

Ermita de la Virgen del Rocío de Almonte  | Imagen de Marc Ryckaert bajo licencia Creative Commons

Un equipo de cineastas jóvenes se lanzó a la aventura de filmar un documental sobre la romería del Rocío en Huelva a finales de los 70. Antes del rodaje no pensaban que se toparían con una historia de represión sangrienta tras el golpe militar del 36. Tampoco podían imaginar que ellos serían víctimas de una persecución política y judicial tras la supresión de la censura en el cine español poco antes.

Rocío, el documental de Fernando Ruiz Vergara, es la 1ª película secuestrada judicialmente en plena democracia española. La censura de la película llega hasta el presente porque ni siquiera el movimiento para la recuperación de la memoria histórica ha podido con la prohibición judicial. A día de hoy, más de 30 años después de su rodaje, no se puede exhibir en público la obra tal como la concibió su autor, fallecido en su exilio portugués hace 3 años.

Imagen del cartel de la película Rocío, de Fernando Ruiz Vergara

Cartel de Rocío, de Fernando Ruiz Vergara

La historia de Rocío es un ejemplo de la imposibilidad de rescatar la memoria cuando no se ajusta a la construcción del discurso oficial. Poco importaba la valía del trabajo de investigación antropológica y del estudio del fenómeno de la romería. Tampoco se reconocía al equipo dirigido por Ruiz Vergara la labor de documentar la manifestación rociera a pesar del éxito de la película tras su pase en festivales. Menos aún gustó que Rocío sea una reivindicación de la cultura popular que desborda los ritos religiosos.

Lo que condenó a la película fue la denuncia de unos crímenes. En el pacto de silencio de la Transición, no cabía la recuperación de una historia que identificaba con nombres y apellidos a los verdugos en la represión inmediata que siguió al golpe. Ese era el mayor pecado de la película: nombrar a los responsables del asesinato de un centenar de vecinos como represalia por los intentos de reforma agraria y laicista en los años de la II República. Se había impuesto el olvido y Rocío era una película que no seguía las reglas del juego de la Transición.

El caso Rocío, un documental de José Luis Tirado, recuerda ahora el proceso de rodaje de aquella película y el suplicio que sufrieron quienes participaron en ella. “Aquello acabó con la trayectoria profesional de Fernando”, explica José Luis Tirado, director de la películaEn efecto, un cineasta tan prometedor como Ruiz Vergara no filmó ninguna película más. El documental de Tirado es un homenaje merecido a la obra de Fernando Ruiz Vergara.

La imposibilidad de rescatar la memoria

“Los nombres son importantes. Porque detrás de los nombres hay personas”. La voz en off de Rocío relata que en Almonte mataron a 100 personas. Y nombra a algunas de las víctimas, todavía desaparecidas. Pero lo que desencadena la persecución es el testimonio de Pedro Gómez Clavijo, un vecino de Almonte, que denunciaba -con nombres y apellidos- a los autores de la matanza, cuyo cabecilla era fundador de una de las hermandades rocieras y miembro de los Reales, una familia de terratenientes. Estos familiares, con el apoyo de las hermandades y de la oligarquía local desatan el acoso. Primero con amenazas, después con una querella criminal.

Fotografía de Fernando Ruiz Vergara correspondiente a El Caso Rocío

Fernando Ruiz Vergara, director de Rocío

Si la película ya había tenido muchos problemas para su distribución y exhibición, la farsa del juicio contra Fernando Ruiz Vergara, Ana Díaz (guionista de la película) y el almonteño Pedro Gómez Clavijo culminó la cacería. Ante la previsible condena por injurias, el director asumió la responsabilidad de la película: “Esta película es mía, la he ideado yo y soy el responsable único”. Quienes dictaron sentencia, eran jueces que no ocultaban su afinidad con el régimen anterior. El aparato franquista mantenía el poder en la farsa de la transición a la democracia.

“La Transición es una estrategia para que los poderes fácticos sigan manteniendo el mismo poder que en el régimen anterior”, denuncia José Luis Tirado. Y es que en ningún momento hubo interés por esclarecer los hechos denunciados por Gómez Clavijo a pesar de que 17 vecinos de Almonte querían corroborar su testimonio durante el juicio, posibilidad que se les negó. La existencia del propio proceso penal por injurias aseguraba la impunidad para ocultar el crimen de los primeros días de la Guerra Civil. Y la sentencia garantizaba el silencio con la prohibición de las escenas más comprometidas para los verdugos.

La reivindicación de la cultura popular en Rocío

Imagen de reunión del equipo de rodaje de Rocío

Parte del equipo de rodaje de Rocío

Un grupo de amigos para un trabajo exhaustivo. Y pocos medios pero mucha valentía para realizar su proyecto. No se preocupaban de si se podían decir o no ciertas cosas: “Íbamos a por todas”, explica uno de los miembros del equipo de rodaje. “Fernando daba unas instrucciones, pero después cada uno era libre para filmar lo que más le interesara”. Con tantas ganas de llevar adelante el proyecto, no medían la repercusión de ciertas escenas. Las primeras advertencias ya llegaron durante el rodaje: “Mucho cuidado con lo que hacéis porque lo podéis pagar caro”. Se había corrido la voz de que estaban haciendo preguntas inoportunas.

En Rocío hay una visión rompedora de la romería de la Virgen del Rocío de Huelva. Desde el respeto a esta celebración multitudinaria como insistía una y otra vez Ruiz Vergara, que la consideraba una de las principales manifestaciones andaluzas, ofrece un punto de vista crítico que resultó polémico. En esa interpretación tan heterodoxa del fenómeno religioso se escudaron los que denunciaron la película por escarnio religioso, un argumento descartado por la propia sentencia judicial que establecía que se “había tratado con respeto” el significado de la romería.

La película reivindica la cultura popular a través del análisis de una celebración que supera lo religioso para convertirse en una fiesta pagana. La alegría colectiva, la emoción profana y el caos dionisíaco escapaban al control institucional. En una tierra de ritos como la andaluza, el pueblo se apropiaba de esos rituales que desbordaban lo religioso y transgredían el orden social durante unas horas al año. Una visión incómoda para los representantes del poder económico, político y religioso, es decir, para los terratenientes de la zona, las hermandades rocieras y la jerarquía eclesiástica. El insulto a las tradiciones se presentaba como la excusa perfecta para acabar con la película.

Si quieres ver Rocío hay una versión online, pero se trata de la versión recensurada emitida en televisión, donde ni siquiera se mencionan las secuencias prohibidas. Sin embargo, la editorial Aconcagua ha publicado un disco-libro que reúne el documental íntegro de Fernando Ruiz Vergara y el documental de José Luis Tirado: El caso Rocío. La historia de una película secuestrada desde la Transición.

Versión recensurada de Rocío:

4 comentarios

  1. cultura en accion on

    La mayoría de frases entrecomilladas se pronunciaron durante el coloquio posterior a la proyección de “El caso Rocío” de José Luis Tirado en la Filmoteca de Catalunya el pasado 2 de marzo, donde participaron tanto José Luis Tirado como la profesora Pura Sánchez.

  2. Pingback: No os indignéis tanto: viñetas para retratar la desobediencia civil

  3. Pingback: El caso Rocío: la memoria prohibida en la Transición « camí de la frontera

  4. There are a lot of plan choices as meals baked when it comes
    to special diets. Teach the sentence words for preparing materials
    to cook. If mostly you are cooking dinner for your family – a 6 quart is probably your best bet.

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